¡Oh sol de atardecer!
me siento destemplada
en esta tarde de viento y nubes.
Pero te he presentido
aún sin mirar al cielo para ver tu brillo.
Sabía que estabas ahí esperando
para ofrecerme tu calidez,
pero mis aristas eran hoy de cristal roto
a punto de cortar hasta el aire que respiro.
Camino entre cuatro paredes
sin orden ni concierto.
Ninguna voz,
solo un pajarillo canta
buscando cobijo para esta noche
que viene sin abrigo,
helando hasta el pico de la aurora
que muda saldrá tímidamente
en el horizonte,
donde se pierden los viajeros.
Viajera quiero ser,
hacer camino sin huella
para que no me encuentre
ese viento silente,
que se introduce en mi pensamiento
sin permiso e impertinente,
haciendo una revolución
que me fríe por dentro.
Tengo los pies fríos
y la cabeza caliente
como volcán encendido…
hasta que pienso,
…en los que no pueden pensar
porque los silenciaron para siempre,
aquellos, que tenían que estar silenciados
buscando el paraíso que les han prometido,
pero, por una vereda
de clavos y espinas mientras,
les sangran los pies eternamente…
-Les deseo-
¡Oh sol de atardecer!
es tan hermoso seguir viéndote.
Si nadie te cierra los ojos con un estallido.
Si nadie te cierra los ojos con un estallido.










