Busco y busco tu nombre
en las páginas de mi cuaderno,
entre fantasía y cuentos,
entre realidades e inventos.
En el reloj oxidado y viejo
donde se pararon las agujas
cosidas por los hilos del tiempo.
Y no estás,
porque eres imaginación…
eres imaginación en un sueño dentro del sueño.
Eres la voz que te busca en medio de mi desierto.
Eres aquel que encontré en el agujero del tiempo
mientras la noche se suicidaba
en los colores de la alborada.
Eres todo y nada, porque nada tengo.
Solo un pensamiento que disfruto
cuando escribo las quimeras
de un corazón desnudo...
y allí, te veo,
en la sonrisa de mis labios
dibujando palabras en un papel cualquiera
mientras la noche aletea una vez más,
y la luna coqueta se mira en un charco.
Dejo de escribir porque la imaginación
no da para tanto.
Se apaga el candil en la oscuridad,
los visillos se cierran,
y los sueños del tálamo,
preparados para buscar tu nombre
que ya bosteza en mi pensamiento.














