Quiero robar tus pensamientos
antes que pierda los números,
el reloj que marca el tiempo;
el reloj que marca el tiempo;
buscar en ellos una luz que me aclare,
si alguno de ello me pertenece
aunque solo sea un instante.
Quiero robarte la boca
para escuchar tu verbo de una forma u otra.
Quiero lograr tu mirada
vuelo inalcanzable,
y lo sé…
en las tardes azuladas,
donde el sol se ha hecho noche y la luna manda.
Te escondes a mis ojos,
das quiebros como buen torero
y desapareces a la luz de mis antojos.
¡Ay corazón!
nunca será lo que no puede ser,
y lo sé…
Tu de noche, yo de día,
somos luna y sol
vida mía
que ocupan el mismo espacio
sin encontrarse los dos.
Cortinas de humo,
visillos de seda,
viento que se aleja silente,
mar que se queja
y tú, entre ellos trasparente.
Alargo los dedos,
te das la vuelta y desapareces.
Sonrío por tu terquedad,
y porque mañana volveré a esperar
y lo sé…
entre la nebulosa de tus pensamientos,
hasta que descargues sobre mi
la tempestad de tus sentimientos.
Será o no será,
pero volverás a mirarme
estés donde estés,
con los ojos del corazón
y lo sé.












