
Me trago mis pensamientos
y se enredan en mi corazón
donde trepan por las paredes en blanco.
No hay color,
el espejo se ha descolgado,
ha desaparecido,
el que me devolvía tu imagen
con la que soñaba y fantaseaba,
esa que mantenía mi esperanza
para andar el corto camino
antes de llegar a la puerta negra
que no quiero atravesar,
ni quiero ver abierta.
Me envuelve la pena
del paso del tiempo,
no me gusta lo que veo
cuando me reflejo.
Soy el arrebujo de un ciclo pasado
que se encogió cuando
desapareciste de mi lado.
Miro al frente y veo una vereda corta
llena de banalidades
donde las emociones faltan.
Son los crueles años de la decadencia
sin una mano donde apoyarse
cuando flaqueen las fuerzas.











