
Son tus sonrisas rosas de primavera,
luces de un momento que mi pensamiento enciende;
tan dulces, tan suaves, tan transparentes,
que no alcanzo a verlas,
y cubren mi gozo de una melancolía inerte.
Como campanillas en mis oídos oírlas quisiera,
con dulces notas en el hueco de mi pendiente,
y resbalen como brisa hasta el borde de mis dientes,
haciendo noche en la curva de mi boca.
Arrullar táctilmente las sensaciones,
acariciar tus manos palma con palma
y hacer un broche de pieles,
que me adorne el alma.
que me adorne el alma.
¡Ah bello placer!
entrar en la profundidad de tus pupilas
bañarme en ellas hasta la madrugada,
mientras mi corazón se acuna
en la melodía de una marea blanca,
y a la vez soñar que,
tu verbo me canta:
Por una mirada, un mundo,
por tu sonrisa, un cielo;
por un beso...
¡yo no sé que te diera
por un beso! ... G.A.Bécquer
y a la vez soñar que,
tu verbo me canta:
Por una mirada, un mundo,
por tu sonrisa, un cielo;
por un beso...
¡yo no sé que te diera
por un beso! ... G.A.Bécquer














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