en este traslucir de la tarde
donde se van abriendo palabras
para una noche de candil,
silenciosa y oscura
como aquel nublado de abril
cuando tú me dijiste, ¡hola!,
¿es por aquí, o por allí
el mapa de las amapolas?.
donde se van abriendo palabras
para una noche de candil,
silenciosa y oscura
como aquel nublado de abril
cuando tú me dijiste, ¡hola!,
¿es por aquí, o por allí
el mapa de las amapolas?.
Pájaros en la ventana del alma
revolotean sin parar
picoteando en mi sentir,
tranquilo y pausado
y ciertamente feliz.
Pero vuelves a mis renglones
en el traslucir de la tarde
y me dejas muda, silenciosa
y con el corazón que arde
en la rima de un pensamiento
sin definir, ya que comencé
con una frase tirada al viento,
y al no pertenecerme, me enredo
y no sé como seguir.
Pero antes de finalizar tal divagación,
te he de decir… sí a ti.:
que eres la flor de mi pensamiento
con perfume de alelí.
Y quiero seguir cantando
como cigarra en verano
antes que la caducidad
me vuelva ácida
y crujan mis viejos zapatos.
Hacer un descanso
en tus labios de noviembre,
en tus ojos color de invierno
de vez en cuando.
Solo, de vez en cuando,
cuando te asomes
a las letras de mis renglones.
ºººººººººº
La divagación es el domingo del pensamiento (Henri-Frédéric Amiel)









