Está nublado,
y el cielo azul escondido
de las miradas deseosas de luz y calor
detrás de los cristales de un día frío.
Pies descalzos en la memoria de la luna,
ávida de romper las nubes
vacías de vacíos.
ávida de romper las nubes
vacías de vacíos.
Soledad en el ambiente se presta,
pero nadie la quiere, no es hora.
La luz diurna a punto de ocultarse en el horizonte
va dejando huellas de todos los momentos,
que dormirán en una noche vacía.
Vacía la cama que espera,
donde despertar los sueños que llenen los huecos
del silencio, adormilado en un rincón.
La oscuridad ha caído sobre los árboles
vacíos de hojas, vacíos de trinos
mientras se cimbrean vacíos,
al son de un viento viajero.
al son de un viento viajero.
Mañana, será otro día,
y todo estará lleno
delante de mis ojos.
Las calles se vestirán de domingo,
o de lunes, o de martes,
¡qué más da!
si yo puedo llenar los vacíos
mientras se encienda el alba,
y los cinco sentidos me acompañen.
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