Niña que vienes de lejos
allá, desde que has nacido,
llevas tanto caminado
que aviejaste en el camino.
Terciopelo era tu piel,
tus ojos de caramelo
y tu boquita de fresa,
tan fresca como un pomelo.
Cimbreabas las caderas
en lo hermoso de tu cuerpo
con unas bonitas piernas
y unos pies de lo más bello.
💨
Fíjate muy bien mi niña
ya no tienes nada de eso,
hoy día tu piel escarcha,
tus ojos perdieron besos.
Tu boca perdió el color
como pétalo raído,
pero tienes la sonrisa
de aquel tiempo que se ha ido.
Los pies ya no son tan bellos
un juanete te ha salido,
el otro que está incipiente
prontito será lo mismo.
-¿Y si hablamos de tu cuerpo?-
Del cuerpo mejor no hablemos,
porque se quedó tan flácido
cual blandiblú entre los dedos.
Aquí se acaba este cuento
de la niña envejecida.
Pura socarronería
así que no me vengáis…
con tal y cual, ñoñería.
porque saber muy bien sé,
y lo que queda también...
Primordial es la salud
aunque se frunza la piel.


y lo que queda también...
Primordial es la salud
aunque se frunza la piel.














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