Pierdo tu nombre
entre las brumas extensas del sentir.
Te desdibujas como humo en el viento
y ya no sé si fuiste o no, en mi camino.
Pierdo tu recuerdo en el olvido,
esa ola mágica que inundaba mi corazón
cuando pensando en ti,
navegaba en un mar inventado e infinito.
Todo ello se pierde,
se desgasta en el minutero del tiempo.
Nunca acudiste a la llamada,
al pestañeo insistente de una voz silenciosa
gritando a la deriva en tus aristas.
Se acaba lo que se podría haber dado.
Ya nunca buscaré el viento
para tocar tu oído y besar tus labios.
La tarde se diluye en el ocaso,
y con él, tú y yo paralelamente,
sin vértice.
Hay tormenta…
pero mañana saldrá el sol sin tu nombre
perdido entre el llanto del temporal,
y la luz volverá a ser luz
sin la sombra del pensamiento, en ti.















