
¡Ay la vida!
que hermoso transitar
entre penas y alegrías.
Vienes y vas en mis pensamientos
dejando luz y oscuridad
cuando te alejas de mi camino árido,
el que procuro regar y sembrar de flores ocultas
para que no las dañe el hielo de la aurora,
ni el sol abrasador de tu dominio.
Te quiero así, tal cual,
aunque me arañe tu olvido.
Lucero en las noches , tú,
que rompe la oscuridad
en las sombras de mis aristas.
Eres todo y nada,
según la locura de mi pensamiento
cuando te dejo escrito
entre las líneas de mis palabras fugaces.
Pero sin embargo.
¡tanto me importas y tanto te quiero...!
que quisiera no hacerlo
para caminar sin emociones que no llegan a nada,
y sin embargo enturbian mis tranquilos sueños.
¡Ay la vida!
que hermoso transitar
entre rosas y espinas…!
Tú, los pétalos que perfuman mis quimeras
y yo, la espina que me clavo cuando te pienso
en otros lares a la sombra de un limonero,
y hablo en tu silencio,
pero no me escuchas
porque alguien cantó en tus oídos primero.
Y entonces,
vuelve el crepúsculo a mi nube particular
donde sueño y escribo lo que quiero,
sin más,
porque todo está bien
en el país de mis sentimientos
ya que tu eres humo, y yo... viento.
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