Mis humildes y sencillas letras, son las hojas de mi otoño tardío cuando comencé a lagrimear tinta sobre pensamientos huérfanos, desgranando amores y fantasías en la soledad de mis horas.



*Hacer versos malos, depara más felicidad que leer los versos más bellos* Hermann Hesse

*Soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabras de lo que digo* Oscar Wilde

LO QUE SE ESCRIBE AQUÍ, NO TIENE PORQUE SER BIOGRÁFICO,
LOS PENSAMIENTOS Y LA IMAGINACIÓN, SON LIBRES COMO EL VIENTO
🍂 SI LA EXPLICAS, LA POESÍA SE VUELVE BANAL, MEJOR QUE CUALQUIER EXPLICACIÓN, ES LA EXPERIENCIA DIRECTA DE LOS SENTIMIENTOS QUE CADA CUAL EXPERIMENTE... Pablo Neruda

13.4.26

Días en la aldea

 


Noche completa, de insomnio,
tan completa, que todas las horas
se asomaron a mis ojos
cada vez más inquietos 
como los propios pensamientos.

Al otro lado de los cristales, 

la noche fría,

y silencio, mucho silencio,

tanto, que oía los latidos del tiempo.


En esta ocasión no murmuraba el río, 

ni el viento, ni piaban los pajarillos,

ni ladraban los perros, 

porque aquí en la aldea,

todos dormían menos mi cuerpo.


Miro nuevamente el reloj y,

 ya pronto se irá la noche...

                          &

                          &

                           

Ha pasado Semana Santa,

y las personas han volado a las urbes.

Yo aquí sigo en mi otra ventana

mirando como llueve

después de unos días preciosos de primavera,

experimentando

una sensación desconocida.

                        .

                        .

                        .

                        .

                        V


Soy la única habitante de este pequeño barrio.

Ni un alma ha quedado.

Hay más silencio que nunca,

Los jilgueros no se oyen. Llueve.

No late ningún corazón en las casas,

ni el humo de las chimeneas 

dibujan rizos en el viento.

Solo se oye el burbujeo acuoso del pequeño río

que se desliza abundante en esta época.

Fuera, el diluvio a ratos.

El monte gris y desolado.


Desde la galería donde me encuentro,

miro calle arriba y calle abajo,

nadie.

Las puertas y ventanas  vecinales,

cerradas.





Mi perro Wes también mira calle arriba, calle abajo por si ve un gato para ladrarle como un loco.


Y aquí me encuentro, experimentando esta sensación tan solitaria y nueva.

La verdad que tener una aldea para mi sola no está nada mal, mientras, no vea cualquier animal de los que andan por el monte y cruzan para  beber agua en el río, o, que llegue la noche.

Pero se terminará en breve porque vuelve una de mis hijas... y en un par de días o algunos más, volveremos al asfalto.


De momento... entre suspiros una emoción desconocida viene y va.


Al día siguiente amaneció un día de lo más hermoso, y todos los siguientes alegres cantaron los pajarillos. El monte bajo el sol relucía, como relucen los luceros en una noche limpia.