tan completa, que todas las horas
se asomaron a mis ojos
cada vez más inquietos
Al otro lado de los cristales,
la noche fría,
y silencio, mucho silencio,
tanto, que oía los latidos del tiempo.
En esta ocasión no murmuraba el río,
ni el viento, ni piaban los pajarillos,
ni ladraban los perros,
porque aquí en la aldea,
todos dormían menos mi cuerpo.
Miro nuevamente el reloj y,
ya pronto se irá la noche...
&
&
Ha pasado Semana Santa,
y las personas han volado a las urbes.
Yo aquí sigo en mi otra ventana
mirando como llueve
después de unos días preciosos de primavera,
experimentando
una sensación desconocida.
.
.
.
.
V
Soy la única habitante de este pequeño barrio.
Ni un alma ha quedado.
Hay más silencio que nunca,
Los jilgueros no se oyen. Llueve.
No late ningún corazón en las casas,
ni el humo de las chimeneas
dibujan rizos en el viento.
Solo se oye el burbujeo acuoso del pequeño río
que se desliza abundante en esta época.
Fuera, el diluvio a ratos.
El monte gris y desolado.
Desde la galería donde me encuentro,
miro calle arriba y calle abajo,
nadie.
Las puertas y ventanas vecinales,
cerradas.
Mi perro Wes también mira calle arriba, calle abajo por si ve un gato para ladrarle como un loco.
Y aquí me encuentro, experimentando esta sensación tan solitaria y nueva.
La verdad que tener una aldea para mi sola no está nada mal, mientras, no vea cualquier animal de los que andan por el monte y cruzan para beber agua en el río, o, que llegue la noche.
Pero se terminará en breve porque vuelve una de mis hijas... y en un par de días o algunos más, volveremos al asfalto.
Al día siguiente amaneció un día de lo más hermoso, y todos los siguientes alegres cantaron los pajarillos. El monte bajo el sol relucía, como relucen los luceros en una noche limpia.




Debe dar un poco de miedo estar tan solitaria. Un beso
ResponderEliminarCreo que esos días tranquilos y tan apacibles son muy de agradecer.
ResponderEliminarHuir del jaleo de las grandes ciudades viene muy bien de vez en cuando.
Tus letras transmiten esa ansiada serenidad.
Un placer leerte de nuevo.
Un fuerte abrazo.
¡Bonita reflexión! Me ha fascinado cómo narras ese silencio absoluto tras las fiestas y la belleza del monte bajo el sol. Esos momentos de soledad en la aldea son un verdadero regalo para el alma.
ResponderEliminarUn abrazo, Elda.
Hola ELDA. Sana y reconfortante se percibe la dicha tu (DICHA) de ser miembro activo de esos ámbitos henchidos de encanto y de belleza, que entre líneas describes, y sin que nadie deje señales de un mal hacer o de climatología adversa...bienvenida al foro de lo metafísico y a seguir recreando y proyectando a los demás los encantos.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo
Qué serenidad desprende tu relato, Elda. Ese silencio que describes —tan lleno de presencia, tan distinto del ruido de las ciudades— parece casi un personaje más, acompañándote en la vigilia y en la lluvia. Hay algo profundamente verdadero en esa mezcla de inquietud y belleza que se siente cuando una aldea queda vacía y el tiempo late despacio, como si quisiera recordarnos que también existe otra forma de estar en el mundo.
ResponderEliminarMe ha gustado especialmente cómo transformas la soledad en observación: el monte gris, el río que burbujea, Wes atento a cualquier movimiento, y luego ese amanecer que lo renueva todo. Tus palabras convierten un instante cotidiano en una experiencia que se queda dentro, como si la aldea respirara contigo.
Un fuerte abrazo, Elda.
Fue un placer leerte de nuevo, poeta amiga. El poema es precioso y la prosa poética no se queda atrás.
ResponderEliminar«y las personas han volado a las urbes» Este tipo de cambio es interesante.
Parece que por fin ha llegado la primavera...
Días agradables, inspirados, contentes...
Mi cálido abrazo. estimada Elda.
🍀🌸🍀🌼🍀🪻🍀🌷🍀🏵️🍀
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Que bonito describes tu aldea. Nunca he estado en una, la imagino un lugar tranquilo y bello sin bocinazos, ni gritos de muchachos que pasan cerca, un lugar para descansar. En la ciudad extrañarás esa paz que hoy vives.
ResponderEliminarEstimada poeta me alegra volver a leerte, siempre es un placer hacerlo.
Te dejo un abrazo fuerte.
mariarosa
Hola Elda, el lugar lo describes muy bonito, lo unico malo es tan solitario, me imagino que cuando esten todos los vecinos sera mejor todavia, pero asi has descansado y mira lo bonito que te ha salido este relato.
ResponderEliminarMe alegro mucho volver a leerte ya que siempre es un placer, ah y tu perrete es bien guapo:)
Besos.
Hola Elda. Un lugar para de silencio, para respirar, para leer, para escribir y para encontrar la tranquilidad y la paz. Ideal para desconectar, reflexionar y disfrutar del gran espacio. Me gusta como has descrito el vacío de la aldea. A me encanta contemplar el tiempo de la naturaleza de las aldeas.
ResponderEliminarUn abrazo, guapa.
Mónica.
Un estupendo lugar para recrearse, pensar tranquilamente, respirar aire con el aroma de las florecillas silvestres y ver el verde intenso y las yemas nuevas en los árboles y plantas.
ResponderEliminarUn ntexto muy bueno que me ha gustado mucho.
Ya te echaba de menos.
Un gran abrazo.
Con la sensibilidad poética de siempre, acrecentada, si cabe, por esa introspección que la soledad motiva, creas estas confesiones...
ResponderEliminarAmbiente que hasta el propio Wes se ve motivado por ello. Luciendo su mejor imagen para la fotografía que, "sabía", íbamos a conocer... :)))))
Abrazos, Elda.
Hola Elda!... Qué emoción me transmites al describir esos días de paz en tu pueblo, donde el tiempo transcurre más despacio y el canto de los pájaros tiene una belleza y un sonido inigualables! Incluso el silencio tiene algo especial, y los aromas que nos regala la naturaleza son incomparables.
ResponderEliminarTodo es inspirador! Todo es un poema con vida propia, escrito por manos invisibles!
Me alegra mucho tu regreso!
Gracias por las preciosas palabras que me dejaste.
Un abrazo, Elda!...
Hola Elda , un gusto volver a leerte.
ResponderEliminarEsa sensación de paz y soledad reconforta en momentos.Tus versos así lo relatan
Muy gracioso nombrar a tu perro como compañero en esos momentos
Un abrazo
Puri
Saludos estimada
ResponderEliminarbueno, se nota que esos momentos hicieron mella
en tu pensamiento y de ello sacan a contar sensaciones
sin dudas el silencio nos remonta por senderos únicos
cada quien a su modo entiende y valora en mucho
un poco de tranquilidad ....que sucesos nuevos se han de despertar!
Te dejo un abrazo y que tengas buen regreso.
Feliz semana!
Muy agradecida por vuestros comentarios. Ha sido un gusto veros por este rinconcito.
ResponderEliminarAbrazos para todos y cada uno de vosotros.