Letras desprendidas de una pluma muy sencilla donde el amor y desamor son desgranados por sueños y fantasías, hilvanados con alguna realidad.
Son las hojas de mi otoño tardío cuando comencé a lagrimear tinta, en el silencio de mis horas.
*
*El poeta es un modisto que en sus creaciones,
hace tallas grande de sus pensamientos y,
emociones……….. Elda
*
*Hacer versos malos, depara más felicidad que leer los versos mas bellos* Hermann Hesse

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26.4.17

Me gusta cuando me llamas

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¡Me gusta cuando me llamas,
en tus labios sabe mi nombre
a miel de flores tempranas!.

Me gusta cuando me llamas,
¡ah sí, cómo me gusta!
oír tu verbo divino
entre mi corta palabra
de tu boca hilando mimos.
Me gusta y me gusta mucho
cuando me miras los ojos,
y parpadeas de continuo
porque te pones nervioso.
Me gusta cuando me llamas
aunque estés tan ausente,
tu sentimiento y el mío
abrazados se mantienen.
Fluctúan sin poder salir
y en secreto lo tenemos
desde que te conocí.
Me gusta cuando me llamas
y me miras de lejos,
el corazón se acelera
quiere volar a tu encuentro.
Me gusta cuando me llamas,
no dejes nunca de hacerlo
que el olvido hiela palabras,
y enmudece sentimientos.

¡Me gusta cuando me llamas,
en tus labios sabe mi nombre
a miel de flores tempranas!

22.4.17

Quisiera no quererte

Resultado de imagen de fulvio de marinis paintings
Pintura de Fulvio De Marinis

Rompería con mis manos
los pensamientos que tengo hacia ti,
que me tienen prisionera 
desde que te conocí.
¡Tormento de mis tormentos
eres como la mala hierba
que enreda mis ensoñaciones
hasta quitarme el aliento!.
Quisiera no quererte
desde el alba hasta el ocaso,
que pasen muchas lunas
sin cruzarte en mi sentir.
Libre de soñarte, libre, 
libre como el viento,
y entre ritmos y melodías
pasar el mayor tiempo.
Pero el perfume de tu verbo
me persigue y se tatúa en mi piel,
cuando por la noche a solas
me quedo con tu recuerdo
para dormir con él.
Más,
la noche morirá en el alba
y serás de nuevo mi lamento,
y querré ser libre,
libre de soñarte,
libre de quererte,
¡libre como el viento!.

¡Ay pena, penita pena
de nuestro amor en silencio!
¡Ay que alegría, alegría,
quererte como te quiero!

Rafael de León

16.4.17

Para escribir lo que escribo...

Para escribir lo que escribo,
tengo que dejar mis años
sentados en un banco cómodo
para no lacerar la piel del tiempo,
y retroceder el reloj allá lejos…
donde nacen los sueños y las fantasías.
Las que me llevan por caminos olvidados,
las que ya no existen para mi,
las que son sombra de un pasado,
y con las que quiero revivir el alba 
y el dormir de la tarde
en la pradera verde de tus prados.

Humo constante en la chimenea
de mi volcán apagado,
quimera abrazada a la luna
que se descuelga 
entre el vaivén de la bruma
hasta tocar el suelo.
Y allí, se encuentra la calle real,
una puerta y una ventana,
una cama vacía donde duermen los sueños
que se desperezan al morir la noche cerrada.

Un jardín, 
y tú, el lirio entre mis pétalos marchitos
perfumando las letras de mis fantasías,
mientras el espejo de la realidad
ofrece ajadas: 
las pieles tersas de un pasado,
que duermen sus sueños 
en las caricias de un tiempo trasnochado.

7.4.17

Es hora de llorar al viento

La imagen puede contener: una persona, sonriendo
Es hora de llorar al viento
para que se lleve las lágrimas
lejos, muy lejos,
donde la tierra es yerma
sin flores, ni fresca hierba.
Allí, donde no suenan los violines
porque no existen los instrumentos,
donde no hay oasis
para refrescar el aliento.
Allí lejos, muy lejos
donde solo permitimos
que llegue el pensamiento
para no lacerar la comodidad
de nuestro cuerpo
ávido y ávido siempre de más, y sin fin…
Allí, donde las huellas duelen
por el sol abrasador y el frío intenso,
donde a pesar de los pesares
la sonrisa de los niños 
iluminan más que todos los luceros.
Allí, donde la herida 
es su pan de cada día
desde que amanece hasta que llega el sueño.
Es hora de llorar al viento
para que se lleve las lágrimas
lejos, muy lejos,
donde la tierra es yerma de lo bueno… 
para que se formen limpios ríos 
y puedan lavar los males 
del alma, y del cuerpo.

Allí, donde no llegan los ojos.